Semillas patentadas, un canon a la producción agraria
La mecanización del campo en los
años 60 y 70, unido a la "revolución verde" y la química en el cultivo de cereal, aumentó
muy considerablemente la producción por Hectáreas en los terrenos de las dos
Castillas. Con la entrada de España en la Unión Europea, el 1 de enero de 1986,
la producción agraria y animal quedó regulada por la política agraria común.
En 1986, el porcentaje de
población activa dedicada al sector primario era de un 20%. Esa cifra ha ido
disminuyendo, desplazando población hacia las ciudades, agrupando las
explotaciones agrícolas de las personas que han terminado su vida laboral.
Menos personas viviendo en el mundo rural con más extensión de cultivo.
Castilla y León mantiene un
superficie agrícola cerealista en secano de 1.700.000 Ha en 2013. En el año
2008 superaba los dos millones de Hectáreas.
Las previsiones son un descenso aún mayor del cereal sembrado para los
próximos años y un leve aumento en los cultivos de regadío.
Centrándonos en la producción de secano, en Castilla y León
la siembra de cebada es algo superior al trigo, muy por delante del centeno y
la avena que no llegan a las cien mil hectáreas en nuestra comunidad.
| Foto: Diego Izquierdo |
Asociacionismo agrario en
Castilla y León
La principal forma de
organización profesional en el mundo agrario de nuestra comunidad son las
sociedades agrarias de transformación (SAT) con 1246, frente a 1099
cooperativas agrarias a fecha de 2012. Estas
estructuras potencian la competitividad frente a agentes comerciales y generan una
mayor eficiencia en la gestión de recursos comunes.
La estructura política de nuestra
comunidad, poblada de numerosas entidades menores ha facilitado la disgregación
de pequeñas producciones sin almacenajes propios y una oferta escasa para la
comercialización. Las cooperativas han servido para unir voluntades e intereses
para la compra y venta de su producción. Una función importante que desarrollan
estás cooperativas es el almacenaje de producto hasta la fecha de venta y
entrega, pues los precios variables del mercado pueden suponer mucho dinero
dependiendo de la fecha de venta.
En nuestra comunidad son cinco las
sociedades agrarias de transformación, y a nivel nacional unen a poco más de 28.000 personas socias y
facturan algo más de 150.000 millones de Euros, sólo las dedicadas al cultivo
de tierras. Las cooperativas a nivel nacional reúnen a un 1.700.000 personas
aunque su facturación no llegue a los 30.000 millones de Euros. Las
cooperativas tienen unas ventas medias por socio de más 272.000 euros frente a
los más de 5 millones por socio de las SAT dedicados a la explotación de
tierras.
La semilla que germina en Castilla
Desde el 2002, año de entrada en
vigor de la ley sobre protección de variedades vegetales, se creó un reglamento
para la reproducción y producción de semillas que protege a las grandes
empresas reproductoras de semillas. Las regulaciones internacionales y
directivas de la UE, han facilitado el
trabajo legislativo de la administración central.
Las variedades de semillas existentes
se hibridan y potencian para terrenos y
climas diferentes. Estas semillas se inscriben como protegidas por la ley de
propiedad intelectual, con exclusiones concretas en su reutilización y uso. Un
complejo mundillo que busca los resquicios a las regulaciones restrictivas para
seguir cultivando con sus costumbres campesinas de mezcla, intercambio y
reutilización de semillas.
La certificación de semilla es
competencia de la administración autonómica en primera instancia. Los
agricultores la llaman "R1" y supone una semilla de trigo no
reproducido anteriormente y ronda los 600€/tonelada. "R2" es la
semilla una vez reproducida, es también certificada por la administración y su
precio es la mitad aproximadamente que la "R1". A partir de la
tercera reproducción, "R3", no es necesaria la certificación de la
administración, y supone un ahorro para los agricultores, llegando a ser su
precio inferior a 200€/tonelada. Según varios almacenistas, la productividad de
semillas "R1", "R2", no difiere mucho de semillas de
tercera y cuarta siembra en toneladas por hectárea sembrada.
Los cooperativistas entregan el
grano en los almacenes para la selección y saneamiento, manteniendo la
posibilidad de replantar esas mismas semillas en cosechas posteriores. Por
estas prácticas se supone que deben ser pagados unos royalties por la
reutilización de semillas cosechadas por los agricultores.
A principios de febrero de 2016,
el sindicatos agrario UCCL, organizó unas jornadas para hablar sobre las
semillas y la PAC en Castilla y León. Con la asistencia de GESLIVE( Empresa que
une a los principales tenedores de propiedad de semillas, ITACyL ( instituto tecnológico agrario de la
JCyL)y la dirección general de política agraria de la JCyL. Un interés creciente por parte de la UE en
conocer la semilla sembrada por cada agricultor receptor de ayudas europeas, es
la obligatoriedad de incluir en la documentación de la PAC, el tipo de semilla
sembrada para el posterior cobro de
royalties por parte de las empresas de semillas.
Pago de Royalties por siembra
El sistema de pago de royalties
por siembra obliga a los agricultores a pagar por la reutilización de su
semilla una tasa de 11€/tonelada, según la UCCL. Para recaudar este dinero ,
GESLIVE y la administración realizan inspecciones a los almacenistas y
cooperativas en busca de semillas de cereal de variedades protegidas. Obligan a
las cooperativas y almacenistas de semilla a identificar a los agricultores y
enviar los datos a GESLIVE. La Guardia Civil recoge muestras y analiza las
semillas en busca de trazas de variedades protegidas entregadas por los
agricultores, imponiendo multas e incoando delitos a los almacenistas y
reclamando el pago de royalties por el grano saneado y preparado para la
siembra. Los almacenistas se defienden diciendo que es imposible saber el tipo
de grano que cada agricultor trae antes de seleccionar el grano, y sería
inviable mantener espacios separados para almacenar todo el grano que recogen.
Algún almacenista ha sido condenado a penas de cárcel por apropiación indebida
y contra la propiedad intelectual. Las sanciones administrativas reclamadas están
entre los 15.000 y 30.000 Euros.
Los datos aproximados de ingresos
por royalties de semillas de 3º siembra en adelante son: 220Kg/Hectárea de
grano para siembra, se utilizarían 120.000 toneladas a 11€/tonelada, sólo en la
provincia de Burgos el importe sería de 1,3 millones de euros, unos 4,5
millones de Euros en nuestra comunidad. Para un agricultor medio, con 80
Hectáreas de terreno, y unos 45.000 Kgs de semilla, los royalties supondrían
unos 250 euros por cosecha.
El papel del Instituto tecnológico agrario de Castilla y
León
El instituto tecnológico agrario
tiene como objetivo primordial: "potenciar la actividad del sector agrario
y de sus industrias de transformación, mediante el desarrollo tecnológico
y la dinamización de las iniciativas que comporten nuevas orientaciones
productivas". Se encarga fundamentalmente de investigar variedades,
realización de análisis y certificar semilla.
Desde el sindicato agrario UCCL
piden que Investigue para el interés de los agricultores de la comunidad
variedades de semillas acondicionadas al clima y tierras de nuestra
comunidad. Piden, que reproduzca semilla
sin costes añadidos y que no se vea desmantelado los proyectos de investigación
por la competencia de laboratorios privados y que potencien la creación de
bancos de semillas, sobre todo en semillas de gran consumo como trigo y cebada.
Desde la cooperativa del
sindicato denuncian que las semillas certificadas de GESLIVE están
acondicionadas para climas como el francés o ucraniano, y que tras siembras
experimentales son vendidas en España. Este proceso se apoya en la Ley 3/2000,
de 7 de enero, de régimen jurídico de la protección de las obtenciones
vegetales, aunque el estado tiene la potestad de incluir semillas dentro del
interés público y delimitar los derechos de una patente vegetal. Las patentes
de semillas terminan a los 20 de años de su inscripción en los registros
nacionales, pero un pequeño cambio en el genotipo de la variedad puede hacer
renovar los derechos sobre esa semilla durante otros 20 años.
Ante esta situación, que los
agricultores definen como indefensión ante los tenedores de semillas, existen
variedades "libres" de patente que pueden ser sembradas sin el pago
de royalties. Un ejemplo es el trigo blando Marius. Trigo para el consumo
humano, fundamentalmente dedicado a la elaboración de harina panificable,
aunque cada vez son menos los agricultores que siembran este tipo de variedades
ante nuevos granos más productivos.
El futuro del agro comunitario
El futuro del agro español
depende de las políticas europeas. Las negociaciones globales con EEUU y Canadá
marcarán el desempeño de nuestros agricultores en los próximos años. Los
tratados de libre comercio condicionan las superficies de cultivo, los
productos, las reglamentaciones y el precio de comercialización.
La defensa en Europa de nuestro
modelo agrícola, demanda posiciones de fuerza frente a la importación de grano
del exterior. Los almacenistas así lo denuncian: "Si es más barato comprar
el grano fuera, la producción del país tendrá que acondicionarse a los precios
de mercado" Los agricultores se escudan en la calidad del grano cosechado
en nuestras tierras, pero la estandarización de semillas, los procesos de
producción, abonos y herbicidas hacen muy similar la calidad de las cosechas y
presionan a los agricultores y almacenistas a un bajada de precios.
El modelo de empresas
latifundistas frente al campesino autónomo agrupado en cooperativas, se impone.
El acceso a la tierra para nuevas explotaciones es costoso y los números no
salen. Las pequeños y medianos agricultores carecen de capacidad de endeudarse
para la compra de terrenos para incrementar su producciones y conseguir
aumentar la rentabilidad. Heredar terrenos es la opción más común para afrontar
el relevo generacional de las explotaciones y la supervivencia del modelo de
vida rural existente en ambas castillas.
Diego Izquierdo

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