Editorial

El agro globalizado

Toda la cadena de producción del sector agrícola español está regulada por la Unión Europea, a través de la política agraria común(PAC). Una política que durante los últimos 25 años ha condicionado los cultivos, los animales criados y los precios de ambos.
Es imposible que la PAC no cree controversia en el reparto de subvenciones, en la selección de cultivos promocionados dentro de un mercado global dependiente de la Bolsa de futuros de Chicago. La globalización de los mercados de alimentos ha supuesto para muchos países la imposibilidad de exportar productos alimentarios a precios competitivos.
EEUU y la UE subvencionan la producción de cereales, a través de subsidios a los tenedores de la tierra, que reciben un precio por Ha dispuesta para el cultivo. Se reducen los precios fijos de producción, provocando la bajada general de precios en el mercado global, generando un dumping sobre productos alimentarios de primera necesidad para muchos países empobrecidos y con explotaciones agrícolas poco o muy poco mecanizadas.
El tratado de libre comercio entre Canada, EEUU, y México, con la entrada en vigor en 1994, provocó la migración de 5 millones de campesinos a la ciudad y el consiguiente aumento del desempleo urbano. Las pobreza extrema, en los cinco primeros años desde la firma del acuerdo, se incrementó del 16 al 28%, fundamentalmente en los barrios periféricos de las grandes ciudades mexicanas.

Al otro lado del río Bravo, las "maquilas" o empresas de manufacturados perdieron un millón de empleos en los estados sureños de EEUU, por el traslado de la producción hacia países con menores estándares en seguridad laboral, protección medioambiental y con sueldos mucho más reducidos.  
En países como Egipto, Turquía, Rusia deben intervenir y subsidiar a su mercado de cereales para poder competir con los precios que la vieja Europa y EEUU consiguen poner en el mercado, gracias a las primas a la producción. Ocurre no sólo con los cereales, alimento fundamental para una inmensa mayoría de la población mundial.
La ganadería es otro de los campos de batalla de la agroindustria. Las grandes explotaciones de ganadería intensiva de pollo y cerdo, cuyas exportaciones inundan mercados a bajo coste, son posibles gracias a los sistemas industrializados de crianza y engorde del ganado, acelerando los procesos vitales de animales hasta sacar al mercado un producto a un precio competitivo pero con residuos altamente contaminantes. Los purines de los cerdos son un  problema para las zonas altamente pobladas de granjas de engorde. Países con regulaciones ambientales más laxas, albergan grandes producciones deslocalizadas de los lugares de consumo. 


Consumidores responsables e informados, campesinos y circuitos de proximidad, unido a unas instituciones con voluntad y comprometidos a defender el futuro de tierras y pastos, son los ingredientes necesarios para mantener un sector primario acorde a los retos de un mundo globalizado, que clama por unas zonas rurales vivas y fértiles.

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